2 de agosto de 2020

Pregón para una fiesta sin celebración: san Esteban 2020

BREVE PREGÓN PARA UNAS FIESTAS QUE NO SE VAN A CELEBRAR: SAN ESTEBAN 2020



Imágenes del archivo fotográfico de Quintana



Aunque nadie me ha encargado el pregón (espero que el Ayuntamiento no se enfade) para la fiesta ausente de san Esteban de este año triste 2020, por la desgraciada pandemia que nos ha asolado, me atrevo a escribir unas líneas que puedan parecerse a un pregón, para expresar unos deseos -y seguramente que también de muchos quintaneses- de querer volver a lo normal y tradicional, sin ningún calificativo que pueda adulterar lo que se entiende por normalidad para la mayoría de nosotros: estar con la familia y los seres queridos, compartir la conversación, el vino y la fiesta con los amigos, celebrar nuestro folclore con la alegre ilusión de los días festivos, asistir a la solemne celebración religiosa acompañada de cantos, reunirnos en casa alrededor de una mesa o en la ribera del río a una gran paella, bailar en la plaza el pasodoble, o lo que sea, y celebrar el encuentro con conocidos después de una larga temporada sin vernos.

Este año no escucharemos las jocosas anécdotas infantiles ocurridas en las orillas del Arlanza, ni los besos furtivos de la adolescencia, ni las trastadas sin malicia gastadas a algunos vecinos, ni la música antigua bailada en nuestra plaza, ni cada una de las pequeñas historias que han narrado todos los pregoneros que se han subido al estrado al recordarnos los años pasados o crecidos en Quintana. Seguramente, hoy día de san Esteban, se mentará todo esto en muchos hogares en torno a un rico lechazo al horno y entrarán en nuestra charla los familiares desaparecidos.

Los pregones deben servir para animar y ensalzar lo nuestro. Y eso es lo que pretendo. Quintana del Puente sigue con ganas de sentir el pulso de la vida cada día y de continuar realizando actividades que involucren a la mayor parte de sus vecinos y visitantes y faciliten la convivencia.

No desesperemos por la falta de festejos; otrora, hubo tiempos que las fiestas no se pudieron celebrar por carencia de presupuesto municipal o por rencillas dentro de la corporación, según registran nuestros anales. ¡Qué se le va a hacer! A nosotros nos ha tocado por fuerza mayor.

Lo dicho: ¡breve! Nada más. Desear a todos los quintaneses un buen día en familia y en torno a una buena mesa. Y aunque no podamos gritar el tradicional: ¡Viva san Esteban!, ni el: ¡Viva Quintana!, sí podemos enviar a todos los vecinos un abrazo, virtual por supuesto, y el deseo de celebrar el próximo año la fiesta por todo lo alto.

Sotero García

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