25 de abril de 2020

Sensaciones un 24 de abril de 2020

Sensaciones del Coro Santa Lucía un 24 de abril de 2020



Asomada a su terraza, Toñi contempla cómo la primavera se abre camino, y se pregunta a su vez, qué verán allá, en la distancia, los amigos de Laguna.

    -El pinar y la acequia que lo pone todo tan verdecito; la gente que se asoma a los balcones, y banderas por doquier de la fiesta comunera- nos dice Mariam.

Casi alcanzamos a adivinar, como apunta Mari, toda esa explosión de colores y sonidos que rodean la finca de El Pandío, recogida entre el susurro del río que levanta las choperas y el mansísimo rumiar de los establos, con la llegada, por fin, de las golondrinas que han llenado el nido de su balcón con la agridulce sensación de gorjeos bajo los aleros, y cagarrutas sobre la acera.

En tanto, me afano en escribir con mi pluma índice sobre el teclado del móvil: Oigo como machaca el ajo la cigüeña y el chirriar de los tordos sobre el viejo depósito del agua. Pasa un coche… con ecos de lejanía. 
    -Desde mi almena: quietud, vacío, inmovilidad, calma, gente dispersa y solitaria, hierbas en las aceras, fuente sin agua, plaza sin niños, calle sin vida…- una estampa más de Julián desde el encierro de Laguna.
Más bien con la mirada puesta en Quintana, desde la terraza de su Bilbao observa la gente que va y viene con los carritos de la compra, y el paseo de los perros que a duras penas aguantan tantas aburridas salidas sin apenas poder ladrar.
El paso de los coches se escucha cada día más por la plaza de La iglesia, apunta Beatriz, es un trasiego de vehículos y gente para repostar, tarjeta en mano, en la farmacia. Es la suerte que tenemos, ya que algunos se animan a saludar, lo que ya nos alegra el día. A Marcos le encanta salir a la ventana a ver qué se cuece, y sonreír a todo el que se acerca a más de dos metros para charlar. Cantan más pájaros que de costumbre; incluso lo hacen a las cuatro de la madrugada; a sus anchas, como la golondrina que se nos ha colado esta mañana, por dos veces, en casa para regocijo del pequeño Marcos. La abuela Rosa Mari, como siempre, emocionada. Hoy tiene el día con lágrima fácil.
Es la una del mediodía. José Carlos pasa con la mochila de fumigar en forma de aspa cargada a las espaldas del tractor. En la distancia, Sotero cierra los ojos y siente palpitar toda belleza que muestran los guasps. 
    - Es feliz leer todo esto- apunta Toñi. 
    - Y… qué suerte tenéis los que vivís en Quintana- anota Glori. 
   - Escucho el pensamiento de quien no puede expresar lo que siente- Sotero, desde Madrid.

Rosa Mari se asoma de nuevo a la ventana para ver si pasa su gente. 
    –La suerte es estar todos bien y con salud. Quintana siempre espera a sus gentes- Es el guasap de Toñi, a las 13:16. 
Dice Mariam que el encierro nos hace “sensiblones”. Julián nos envía unas fotos tomadas desde su atalaya, fiel reflejo de su nota primera. 
    - Todo tiene su encanto, aunque solo sea porque forme parte de nuestra vida- dice Mari
Son las 18:20 h. cuando Julián se nos aparece a través de un video, con bigote y barba de camuflaje, para reflexionar en torno al recital y a las misas que teníamos pendientes para este año. En estas circunstancias en que nos encontramos, va a ser imposible realizar las actuaciones previstas. Hay que seguir ensayando, y ver si hay posibilidad de celebrar el festival de Villancicos. HA DICHO.
José Carlos sigue repartiendo cubas y cubas. Allá, en Madrid, Miguel seguirá compartiendo su trabajo y su vida por los demás. 
Todos, a coro, démonos el guasap de cada día. Si os parece bien, quedad a la espera, porque mañana, sábado, buscaremos esa foto de nuestra infancia a la que pondremos pie con su recuerdo. A revolver en el baúl.
(La redacción última corresponde a Pacopús).

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