10 de abril de 2020

Oración de las cosas en un Viernes Santo

Recibo de Valentín Rodríguez el siguiente cántico a las cosas para un día de religiosidad confinados en nuestras casas:



ORACIÓN DE LAS COSAS en un Viernes Santo

En la falda del Calvario
los seres materiales rezan y callan,
mientras los humanos ríen… ¡y matan! 
Mientras Dios, en una cruz, muere.
Allí están los árboles y las piedras, 
allí el cielo, allí la tierra entera, 
con el manantial, el mar y los diminutos peces,
unos animales que pacen,
y las aves que no cantan.
Allí Dios muere y las cosas siguen en silencio.

Es su oración, su respeto, su pena.
Hasta que su pena estalla, 
canto de amor y defensa, 
y las telas se parten, 
el cielo rompe su negro silencio, 
los esqueletos y las piedras se levantan, 
y todas juntas, ellas solas, las cosas, 
recogen su testamento, 
el Espíritu del Señor que vuela al cielo.

Señor, que nos has creado para tu gloria 
y del hombre nos hiciste esclavas, 
acuérdate de tu Bondad, 
tu Sabiduría y Omnipotencia, 
qué acento y qué encanto, 
qué frescura y qué imagen 
la que en nosotras Tú miraste.
Acuérdate de la piedra en un altar, 
del madero en unas tablas, 
del cabrito de Isaac, 
del cayado de Abraham y la honda de David,
la ballena de Jonás, los panes de un rey 
y las palomas de una virgen.

Ahora, Señor, ya basta tu paciencia.
Basta de olvidos, desprecio y abusos, 
de castigos y de burlas.
Aplástalos, Señor, aplasta
los cañones, rojos de ira,
borra las mentiras de unos papeles, 
separa las manos que nos atan, 
líbranos del castigo del pecado.


Pon sobre nosotras las manos de un niño 
y la mirada de los justos, 
y daremos lo que tenemos: paz y bondad.
Ten en cuenta tu pesebre y tu cruz, 
aquellos panes y aquellos peces, 
aquella agua y aquel vino, la barca y las brasas, 
las redes y el pozo,
 la piedra  para dormir y el sudario, 
la túnica que María cosía
y el asno de Jerusalén 
y la casa de la Cena, 
la harina para tu cuerpo 
y la cepa de tu Vid.

Sálvanos, Señor, a tus criaturas de la tierra,
para que el hombre
por Ti creado sea feliz
y no se esclavice por las “cosas” 
que con  amor Tú le diste.
Tú eres el Amor de las cosas
Para que los hombres todos
en nosotras te identifique.

Valentín Rodríguez Marín

No hay comentarios:

Publicar un comentario