30 de septiembre de 2018

Pregón 2018 para las fiestas de Quintana - Inés González y Lidia Bartolomé



 Inés González Prádanos y Lidia Bartolomé Olmos


Buenas tardes o mejor dicho noches, vecinos y allegados de Quintana del Puente y todos los aquí presentes. Sabemos que tenéis ganas de iros a cenar, pero antes de llenar los estómagos vamos a pasar un buen rato en familia, o al menos intentarlo. Antes de nada, queríamos advertiros a los más sensibles que este no va a ser un pregón habitual, sino todo lo contrario, algo que probablemente jamás haya sucedido y que esperamos os sorprenda y os emocione.

En primer lugar, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Conchi y a toda la corporación del Ayuntamiento por la oportunidad que nos han otorgado tanto para llevar a cabo un año más la Escuela de Verano como para ser las pregoneras de estas fiestas, lo que para nosotras es un honor.

También, queremos agradecer a todas las familias su confianza depositada en nosotras al dejarnos a sus hijos unas horas al día, porque sin estas pequeñas personitas nada de esto hubiera sido posible y probablemente nosotras no estuviésemos encima de este escenario (ahora, luego por la noche nos subimos arriba y nunca se sabe).

Realmente, no ha sido tarea fácil para nosotras elaborar este pregón, no somos unas grandes oradoras, ni personas habituadas a este tipo de discursos, pero lo hacemos encantadas y con mucha ilusión.

Como todos sabéis, no soy natural de este pueblo, soy de Tabanera, para que me entendáis el pueblo más bonito de toda la Comarca, (¡bueno bueno tranquilos!, el segundo, no vaya a ser que vuelen tomates y huevos). Ahora el problema lo voy a tener cuando vuelva allí, me parece que voy a tener que ir negociando empadronamiento con Estrella. A lo que voy, a pesar de no ser de aquí, mi vinculación con el pueblo comenzó cuando yo tenía 3 añitos (puff, hace por lo menos medio siglo). Mis primeros años de escuela fueron aquí y mi primer trabajo con apenas 16 años también fue aquí y digamos que ahora sigo aquí, y espero permanecer muchos años más, así que algo me queréis y algo os quiero.

En definitiva, he pasado muy buenos momentos aquí, en la escuela, en la piscina, en las fiestas, y un largo etcétera. Siempre me he sentido bien acogida, por lo que una parte de mí pertenece a este pueblo. Tampoco quiero ponerme muy melancólica, eso ya se lo dejo a mi compañera Inés que es la que realmente tiene raíces de aquí (gentilicio).

Para finalizar, quería contaros una pequeña anécdota. Cuando llegué a casa con la noticia (la noticia de ser pregonera), lo primero que escuché fueron las carcajadas de mi hermano diciendo: “ahora para sentirte realizado en la vida, además de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro han añadido dar un pregón”. Así que luego voy a dejar una lista ahí detrás para que os vayáis apuntando para dar el pregón del año que viene, todo sea por cumplir las 4 pautas para sentiros realizados en la vida.

Espero que estos días sean inolvidables para todos vosotros, que disfrutéis de las fiestas como mejor podáis y sepáis y del maravilloso tiempo que os está haciendo. (Y ya sabéis: ¡prontito a casa, no os quiero ver madrugando por ahí a las 8:00 de la mañana!).
Y ahora doy pasa a Inés, con quien fui a la escuela de aquí hace nada más y nada menos que 20 años y con quién comparto trabajo actualmente, (¡cosas del destino!).

Gracias Lidia. Yo os voy a contar un poco cómo empezó todo esto. Hace ya varios años que la gente me sugería montar mi propia escuela de verano, es decir, seguir con lo que hacía (entreteniendo a mis primos), pero ganándome un dinerillo. Nunca me lo tomé muy en serio hasta que llegó un día mi madre y me comentó que alguien andaba con la misma idea en la cabeza, y así es como Laura y yo nos juntamos y creamos la primera escuela de verano de Quintana. Gracias Laura por tu legado y tu amistad ya que sin tu iniciativa hoy no estaríamos aquí arriba dando el pregón.

Nunca pensé que tendríamos tanto éxito ya que poco después de mi generación tuvieron que cerrar el colegio por falta de niños. Para mi sorpresa somos más de 20 y aumentando, todos ellos niños y niñas de Quintana. Es un orgullo ver como esta escuela va creciendo año tras año. Como bien ha dicho Lidia, esto no sería posible sin vosotros, los padres, que nos confiáis vuestro tesoro más preciado, vuestros hijos. 

Como ya he dicho el primer año lo iniciamos Laura y yo. Os podréis imaginar que no fue tarea fácil, horas pensando actividades, manualidades, juegos… teniendo en cuenta las diferentes edades. Pero mereció la pena, fue un año muy bonito. 

El año pasado solo pude disfrutar del mes de julio, una nueva aventura me esperaba en Estados Unidos, y es cuando Sara vino para poder completar el mes de agosto.
Y aquí estamos un año más, disfrutando con todos vosotros.
Y sin más preámbulo damos paso a los verdaderos pregoneros, los niños de la escuela de verano.

Buenas tardes, ahora os vamos a contar cómo es nuestro verano desde hace tres años. Todas las mañanas nos juntamos unos 20 niños de diferentes edades. 

Los primeros días del verano hacemos juegos de presentación para conocernos todos mejor y coger confianza. Ahora que ya hemos roto el hielo empezamos las mañanas con una asamblea donde nombramos al encargado y al responsable de la semana, quienes se encargarán del material y la convivencia.
Después realizamos diferentes dinámicas, juegos, manualidades, como nuestro amigo Eustaquio, el espantapájaros que todos habéis visto.

A media mañana almorzamos y cuidamos a nuestra mascota y nuestras plantas. 
Este año nuestra mascota es una tortuga y se llama Mordisquitos. La pusimos ese nombre porque cuando estábamos decidiendo cómo llamarla me mordió. A pesar de eso la queremos mucho y todos intentamos portarnos bien para llevárnosla el fin de semana a casa.
Aprovechando el buen tiempo vamos a la piscina a refrescarnos y a aprender a nadar.
Ahora os vamos a sorprender con una actuación:



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