9 de enero de 2018

Pregón fiestas 2017: Seve

Pregón san Esteban 2017


Seve Alonso Pérez

Querido pueblo de Quintana:

Como ya sabéis, la señora Alcaldesa me ofreció dar el pregón de este año.
Al principio dudé, pero luego caí en la cuenta de que era el único título que me faltaba, el de pregonera. Soy monaguilla, vicaria, gobernadora y por último, pregonera de las Fiestas de San Esteban, preciado cargo. 
Y ahora, empiezo a contaros lo que pensaba deciros y lo hago como la canción: “….Des-pa-ci-to, la, la, la, la, la”.

Llevo más de media vida en este precioso pueblo, al que llegué hace 55 años, con apenas 22, con mucha ilusión, en plena juventud y con un amor incondicional hacia todo el pueblo, aunque cargada de responsabilidades por ser la señora de Labrador, que entonces era el Gobernador, pero ya me ha pasado el título. 
Enseguida encontré cariño, entablando una gran amistad con el guardia Pablo, su mujer Encarna y con otras mujeres del Cuerpo, como Bea y Juli. También con Raquel y Plácido, que con su buen humor nos dio tantos días de alegría. Ellos fueron los padrinos de mi hija Ana.

Aquí nacieron mis dos hijas y, aunque a los seis años nos trasladamos a Cordovilla y luego a la Finca de Villandrando (lugares en los que dejé grandes amigos, a los que quiero y recuerdo con cariño), siempre estuvimos ligados a Quintana mediante el entrañable Bar “Lafri”.
Después de tantos años, creo que me he ganado el cariño de los mayores, jóvenes y niños, que son mi debilidad, con interminables achuchones y besos a todos, aunque como dice la canción: “… Un beso de amor, no se lo doy a cualquiera”.

A mis queridos jóvenes, a los que siempre he dado consejos para que sigan teniendo fe en los pueblos; sobre todo en este de Quintana, ya que es una pena que se quede vacío. Cuando yo vine en el año 1962, no había casas donde vivir y ahora da pena ver tantas casas vacías. Somos cuatro vecinos y medio y digo lo de “medio”, porque a mí no podéis contarme como uno entero. Así que, al igual que todos los que viven en “La Moraleja”, por la que da gusto pasear con tantos niños tan guapos que encuentras jugando, os animo a casaros o a juntaros, lo que sea, pero quedaros aquí, donde seréis felices, ya que no hay contaminación y tenemos los principales servicios: farmacia, panadería, carnicería, tienda, médico y enfermera. Claro que ahora, desde que se fue doña Ángela, la cosa no marcha tan bien, pues somos más mayores que jóvenes y necesitamos el mismo médico todos los días. Así pues, pido a quien corresponda que haga lo necesario para solucionar este problema.

Los jóvenes son el porvenir de Quintana, aunque los mayores sigamos al pie del cañón con nuestra querida “Asociación Cultural Villa Odoth”, que tantos lugares nos ha hecho recorrer y tantos buenos momentos nos ha hecho pasar. Al igual que la “Asociación de Jubilados San Esteban”, con la que hacemos estupendas excursiones.

También quiero dar las gracias a mi compañero de vida, mi amor, a la luz de mis ojos, al que quiero más que a mi vida, mi marido Goyo. A mis dos hijas y mis yernos y sobre todo, a mis tres soles, que son mi vida y mi orgullo: David, Laura y mi Raquelita, la más quintanera. A mis sobrinos Floren, Fernando y Tulín, que siempre han estado cuando los he necesitado; a mis niños Silvia, Samuel, Paula, Nacho y Hugo. A mi niño Ismael, que tanta pena me ha quitado. A todos los seres queridos que ya no están, mi hermano y mi Carmencilla, a la que tanto echo de menos. A mi hermano mayor, como yo le llamo, Don Jesús, gran persona, trabajador y optimista, que nos ha hecho volver a creer, realizando una gran labor en la iglesia. Sólo le pedimos que se cuide para que pueda estar con nosotros mucho tiempo.

Y por último, a mis amigas de los jueves y su chocolate y sobre todo, a mis grandes amigas: Mi vecina Alejandra, Felipa y Valen, que hacen que me olvide de todas las preocupaciones con nuestras partidas diarias de cartas.

También quiero recordar a mis amigos de Villahán, a lo que tanto quiero.
Mi querida Quintana, espero perdonéis mis fallos y disfrutéis de mi alegría.
Gracias por hacerme la persona que soy hoy con tanto cariño.

Y como vicaria, os digo a todos, pero sobre todos a los jóvenes, que hay que tener buenos valores y conciencia para que todo vaya mejor.

Y esta soy yo y mis circunstancias. Gracias por escucharme y os deseo que tengamos muy buenas fiestas. 

Un fuerte abrazo para todos.

¡VIVA SAN ESTEBAN!

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