10 de febrero de 2015

La Esperanza (1994) - Carmen Rosa Cancho

La era: cuadro de José Vela Zanetti
La Esperanza


Ya no calienta el sol en nuestro Octubre,
los días se me antojan de tristeza
y el sonido chispeante de la lumbre,
deja escapar del fuego alguna queja.

Sentado junto al fuego está Miguel,
absorta su mirada en lontananza,
su vida son: el hijo y su mujer,
sus armas: los aperos de labranza.

¡Son tantos los años ya sobre su frente
resucitando el vientre mortecino
de la madre que tiene por destino
morir cuando ha crecido su simiente!

¡Son tantas las veces, las esperadas lluvias
ausentes del azul inmaculado,
que solamente su alma, en alma suya
podrá creer que brote su sembrado!

¡Y tantas que vinieron torrenciales
a destruir la vida impunemente,
mientras los hombres viéndose impotentes,
imploran a su Dios en los hogares!

Pero siempre, detrás de una tormenta
nace un amor, caricia de trigales
en su calor, su luz y su existencia
será la panacea de otros males.

Está cayendo el sol, viene la tarde
el campo silencioso, enajenado
espera ansioso la querida mano
del labrador, su fiel atormentado.

Y aunque pierda, Miguel sale y avanza,
y aunque deje su vida en el arado,
su mirada feliz de enamorado,
le hará gritar: ¡ME QUEDA LA ESPERANZA!



Carmen Rosa Cancho (1994)

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