19 de enero de 2015

Pregón 2014 - Sotero García

Pregón de las fiestas de san Esteban 2014, santo patrón de Quintana del Puente
Sotero García
¡Buenas tardes a todos! 
Parece que es obligado contar por qué estamos aquí y se nos ha concedido el honor de ser el pregonero de las fiestas de Quintana del Puente. Los que me conocen saben que llevo relacionado con esta histórica villa casi 38 años, desde mi noviazgo con Resu, la hija de Resu y del señor Cándido, de los Tarabillas de Quintana de toda la vida. 
La verdad es que hubo un tiempo en que pasé de ser el yerno de Cándido al padre de Arturo, pues lo cierto es que mi nombre casi nadie lo conocía. En realidad, nunca me importó. Veníamos a Quintana porque nuestros hijos disfrutaban en el pueblo con las bicis, el teatro de verano y los juegos en la plaza con sus amigos: los Pana, el Muscu, los Chavarinos, los nietos de Aurelio, los de la Parte, los del Soto, los venidos de Villahán y Tabanera y demás compañía. Empecé a ser yo mismo y la gente comenzó a conocerme a raíz de mi participación en la revista del pueblo. Con los años me fui involucrando en los entresijos de la historia de esta villa y fruto de ello resultó el libro de Quintana del Puente, que por fin apareció el otoño pasado tras una larga gestación. No sé si es motivo suficiente para ser merecedor del título de pregonero, pero siento un sano orgullo de poder hacerlo.
Repasando los pregones de las fiestas de los últimos años me he dado cuenta que se han contado muchas cosas, desde apodos a oficios, recordando lugares y personajes desaparecidos que marcaron infancias y señalan hitos en la historia del pueblo. Algunos pusieron el listón muy alto y, creo que no sería una mala idea poder recopilar en nuestros anales todos aquellos que faltan desde que se iniciaron allá por el año 1971, con José Mª Cancho. Era alcalde Rafael de la Torre Colmenero, cuando la reina y sus damas eran presentadas al pueblo en una calesa tirada por caballos traídos de la Yeguada Militar. Este año, lo de la reina y sus damas, no ha podido ser, según me ha comentado la señora alcaldesa. No se debería perder la tradición pues simbolizan el vigor, la juventud y la vitalidad de un pueblo. Por mi parte, me gustaría contarles algunas anécdotas históricas que ocurrieron aquí en el pueblo a propósito de las fiestas de san Esteban. 
Corría el año 1842, el 4 de agosto para ser más precisos (o sea hace la friolera de 172 años), cuando se presentaron ante el señor alcalde del momento, Custodio Sendino, todos los mozos de este pueblo pidiendo que “mediante la costumbre que hay en el pueblo de que trayendo el tamboril para el día de la función del pueblo, su patrono San Esteban, son todos cómplices a pagarle”; sin embargo, hubo tres mozos que se resistieron al pago y se negaron a participar: Telesforo, Ángel Cancho y Francisco Escribano. Nuestras crónicas no nos cuentan las razones de por qué no quisieron contribuir; no obstante, muy chulos y envalentonados ellos, se presentaron ante el señor alcalde, quien habiéndoles reconvenido una y otra vez reiteraron su negativa al pago, contestando “que el Sr. Alcalde no era quién para hacerlos pagar, levantando la voz contra él, vertiendo expresiones infamatorias, hasta decirle que no es quién para meterlos presos, que no entendía una jota de ser alcalde”. Nuestro primer edil, el señor Custodio, ni corto ni perezoso, les puso presos en la cárcel del pueblo, situada en el mismo lugar del antiguo ayuntamiento, en la plaza de la iglesia. Ya había ocurrido en otra ocasión perderle el respeto cuando se les antojaba, pues eran “personal que cuando quieren lo hacen”. ¡A la vista de los hechos y el resultado, reconozcamos que eran otros tiempos! 
La siguiente anécdota ocurrió en 1887. Llegaban las fiestas patronales del verano y nuestra corporación municipal creyó  que san Esteban se merecía un mejor predicador que Don Cecilio Martínez Miguel, cura párroco del momento, cuyas dotes oratorias no debían estar muy sobradas. Acordaron, entonces, autorizar al señor alcalde que buscara un orador de prestigio que se encargase del sermón del día de San Esteban. Las suspicacias resultaban inevitables, así que para soslayarlas debieron ingeniárselas muy bien y dorar la píldora “al Sr. Cura párroco para que concediera su permiso”. La anuencia de don Cecilio calmó los temores del pueblo ante la posibilidad de cualquier incidente. 
Mal debía estar el ayuntamiento de Quintana en 1890, como consecuencia de las desavenencias originadas por las distintas enajenaciones públicas que habían sufrido los terrenos de propios del municipio, pues siendo alcalde don Pantaleón Moreno Moreno no se celebraron las fiestas de san Esteban ese año. Se nos cuenta en acta municipal de 3 de agosto del mencionado 1890: “Se reunieron en sesión ordinaria el Sr. Alcalde en su sala de sesiones y habiendo transcurrido más de una hora de lo acostumbrado, no asistió concejal alguno”, por lo que el Sr. Presidente dio por cerrada la sesión por no poderse celebrar y, como consecuencia, tampoco ningún festejo. Digamos: “No estaba el horno para bollos y mucho menos para fiestas y fastos”. 
         La costumbre de salir en procesión el día de san Esteban, detrás del santo, parece que arranca de una forma más firme y continuada a partir de 1893, cuando la corporación municipal acuerda enviar en comisión “al Sr. Alcalde y Señor Síndico a fin de que pasen a presencia del Sr. Cura párroco de esta feligresía y le propongan que tanto el Ayuntamiento y pueblo desea tenga el día de San Esteban las mismas costumbres que los años anteriores, saliendo en la procesión” en unión del Patrono san Esteban. Se había interrumpido unos años por causas desconocidas. Seguimos haciéndolo desde entonces.
         Tradicionalmente, así lo cuentan nuestras crónicas, la dulzaina y el tamboril de las fiestas del pueblo la pagaban los mozos de gaita, generalmente a escote. Se entendía por mozos de gaita los jóvenes del pueblo encargados de contratar a los dulzaineros para los días de la fiesta. Procuraban que la dulzaina fuera buena, aunque desdijera un tanto el que percutía la caja, al fin y al cabo el redoble no parecía tan importante, y aunque el ritmo se marcara un tanto descompasado, pagarlo resultaba más barato. Por eso, cuando no iban muy acordes los mozos comentaban: “Lo que ganamos con la gaita, lo jodemos con el tamboril”. En ocasiones se acertaba; los incansables Revientamozas de Villodrigo suponían una garantía para la fiesta; en esas circunstancias el éxito estaba asegurado. Pero hubo un año, el mismo de 1893, que el Ayuntamiento se sintió generoso y “acordó autorizar al Sr. Alcalde para que satisfaga del Presupuesto los gastos que se ocasionen en la festividad del día 3 de agosto próximo, como patrono del pueblo la Invención de San Esteban”. No vamos a decir que se tiró la casa por la ventana, pero al pueblo le pareció bien el estipendio en vista de lo ocurrido años anteriores. En esos momentos ejercía la alcaldía Felipe Moreno Maestro.
Lo mismo ocurrió en 1898, siendo alcalde de la villa don Juan Merino Uriarte, la corporación se hizo cargo de “los gastos de refrescos facilitados al ayuntamiento y vecindario por las festividades públicas los días de San Esteban y Santa Lucía del corriente año”. El derroche ascendió a 30 pesetas. ¡Todo un desembolso, si se considera el presupuesto tan exiguo de ese año!
Las fiestas de 1899 también vienen señaladas como abonadas por el ayuntamiento con la misma cantidad de 30 pesetas por los gastos que tiene suministrados “en las funciones de San Esteban y Santa Lucía por pago en los instrumentos de tamboril y dulzaina”. 
         Pero quizá la anécdota más graciosa fue la que aconteció en 1934, cuarto año de la II República Española. Habían llegado las fiestas del pueblo y parece ser que ese año no se dio mal del todo la cosecha. Así que entre la alegría propia de la fiesta, los ánimos proporcionados por el vino, las ganas de juerga y el contagio anticlerical que recorría España, se presentó delante de la casa del señor cura don Alejo Carpintero Fernández un grupo de mozos del pueblo, supuestamente republicano, cantando en plan gamberro esa letrilla satírica que se había hecho famosa en todas partes con la tonadilla del Himno Nacional de Riego:
"Si los curas y frailes supieran
la paliza que van a llevar
subirían al coro cantando:
¡Libertad, libertad, libertad!

Si los curas y frailes supieran
Lo poco que van a durar
Cantarían todos juntos:
¡Libertad, libertad, libertad!”

Así una y otra vez, hasta con “la, la, la” (entonarlo). Como no paraban de dar la murga una y otra vez y no le dejaban dormir, el enérgico don Alejo, gran cazador, salió a la ventana con una escopeta de caza y al mínimo gesto de cargarla todos los mozos echaron a correr de forma atolondrada y atropellada, de sobra sabían que era capaz de disparar, “pues buenos cojones tenía el cura D. Alejo”. 
  
Todos los años la música de las fiestas fue siempre la gran preocupación del pueblo, por varias razones, primero porque una fiesta sin música resulta deslucida y segundo por su alto coste, bien para los jóvenes o para las arcas municipales. En 1962 fue la Sociedad Benéfica de Quintana quien se encargó de traer a los dulzaineros para la fiesta siempre y cuando vinieran provistos “por una cántara de vino, como en años anteriores”, de lo contrario perderían la contrata. Naturalmente tenía que haber alguna contraprestación para los mozos, no iban a ser todo ganancias.

Nuestros anales no nos relatan más cosas dignas de mención referentes a las fiestas patronales, o al menos yo no las he encontrado.

Y puesto que se me ha dado el encargo de anunciar las fiestas patronales, a la manera de los antiguos pregoneros anuncio:

De parte de la señora alcaldesa se hace saber
a propios y forasteros el comienzo de las fiestas
de san Esteban, patrono de Quintana. ê

Tanto vecinos como familiares, amigos y visitantes
del pueblo quedan invitados
a los actos que este ayuntamiento ha organizado
para el disfrute y solaz de todos ellos. ê

Se espera alegría, participación
y buen comportamiento ciudadano en la fiesta. ê

¡Que tanto niños, jóvenes y mayores encuentren
su espacio de diversión y sean días de convivencia familiar
y fiesta compartida! ê 

De esta forma pregono y proclamo:

Hoy día 1 de agosto de 2014 comienzan las fiestas de verano de nuestro pueblo, celebrando a su santo patrono san Esteban.

Muchas gracias por su atención.

Y ahora griten conmigo:

¡Viva Quintana del Puente!
¡Viva san Esteban!
¡Tres hurras por san Esteban!
¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!


No hay comentarios:

Publicar un comentario