19 de enero de 2015

Pregón 2013 - David Puentes

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN ESTEBAN 2013
David J. Puentes Cordero
¿Está Coque?, pues ya estamos todos.
Hola buenas tardes
Bueno, me imagino que os habéis hecho la misma pregunta que me hice yo cuando Conchi me ofreció decir el pregón de fiestas de mi pueblo, ¿pero qué queréis, un pregón o un monólogo?, Esperemos que sea un pregón, por lo menos esa es la intención sin ofender a nadie.

Me presento: soy David, bueno mi nombre correcto es David José,
Cuando me preguntan en el pueblo, pero, ¿tú quién eres?
El nieto del Leonés, de Pedro Cordero y de la Isabel, pero los más mayores del pueblo me dicen, ¿pero de quién? El de la María Isabel, el del gallego que estaba en Suiza, “¡ahhhh!”. A otros de no tanta edad les tengo que decir que soy el sobrino de Lorenzo. Para los de la quinta de 35 años para arriba, soy el hermano de Teto. Mis amigos más allegados, los del peto rojo, del equipo del toldo de Tulín, Musculitos, Para los de la quinta de mi hermana, los del peto verde, los del equipo del toldo de Germán, El Muscu. Para la familia de Marife, Lucas y Jorge en especial, Davicillo.

Y si con estas explicaciones aún no me conocéis quiere decir que paráis poco por Quintana del Puente; poca, cada vez menos, aunque hemos tenido unos cuantos nacimientos, pero muy buena gente, si me dieran 10 euros cada vez que digo esto cuando me preguntan que de dónde soy estaría forrado, pero bueno, lo único que me falta para ser totalmente de Quintana es haber nacido aquí. Soy gallego, de las rías Baixas, un pueblo llamado Tomiño de la provincia de Pontevedra, rayando con Portugal, en la carretera que va de Tui a la Guardia.

Con 32 años cumplidos en mayo, casado por la iglesia, sin servicio militar cumplido, programador de profesión y con un Ciclo Formativo Superior de Telecomunicaciones me dispongo a contaros un poco el por qué mi familia vino aquí y mi vida en este querido pueblo, que quitando 3 ó 4 veranos en Suiza,  unos 10 meses viviendo en Madrid y 5 años en Burgos, que de esos años en Burgos no me quedé ningún fin de semana allí, bueno, miento uno, pero estaba ingresado, todos los demás me los he pasado aquí en el pueblo. No es que no me guste Burgos que no tengo nada en contra, al revés me gusta, pero que me gusta más mi pueblo.

Los primeros vestigios de mi familia por Quintana hay que remontarse al año 60, más o menos, que compraron la casa donde actualmente vive mi abuela.
Fue mi abuela cuando estaban viviendo en Palenzuela que le dijo a mi abuelo que no le gustaba lavar en el río, que estaba muy mal por la nieve y las cuestas y que se fuesen a otro pueblo más cómodo. Mi abuelo contó los pasos que había desde la casa de Palenzuela hasta las tierras que tenía y de las tierras hasta la casa nueva de Quintana del Puente, al ver que más o menos era la misma distancia, pues no le importó venirse a este pueblo.
La casa se compró a Ricardo Rodríguez por medio del señor Manuel, que consiguió que se entendieran en el precio; pero debido a que mi abuelo sufrió un accidente y no pudo trabajar sus tierras durante un par de años, mi familia se tuvo que ir a vivir a Pinilla y trabajar mi abuelo de encargado para Don Nápoles.
Cuando mi abuelo estuvo recuperado se vino él con mi tía Viki sentada atrás y mi madre en la barra, los tres en la bici para preparar la casa y así el 6 de marzo de 1963 mi familia se mudó de Pinilla con 7 hijos para Quintana del Puente definitivamente, al poco nació otra hija más y 6 años después otro el último hijo.

Ese periodo desde que la casa estuvo comprada hasta que pudo venir a vivir mi familia, fue utilizado por Vicente Civera, que tenía la frutería y taller de bicis, donde está ahora la carnicería, la utilizaba para meter las cajas, pero aunque estuvo tapiada, los chavales ahora no tan chavales, se colaban para coger algo de fruta.
El cambio de la finca de Pinilla a Quintana fue muy grande, mi tío Pedro decía que en este pueblo siempre estaba de fiesta y a mi madre la sorprendía mucho ver los escaparates de las tiendas, los juguetes y tal…

A finales de los años 60 principios de los 70 empezaron a llegar a Quintana para trabajar una serie de albañiles gallegos, mi padre entre ellos, ya llevaba unos meses trabajando por Torquemada y Cordovilla, venía por mediación de Ricardo, Claudio y Darío, que por cierto no pagaron la seguridad social, buscaban gente por Tomiño, por Galicia y les traían a Quintana, mi padre ya había estado con 14 años haciendo adobes en Alazán por lo que no le importó venirse por estas tierras.

Era el año 1970, más o menos un 20 de agosto, Adolfo (el Requeté) el de la gorra roja que había venido unos años antes y que ya era novio de Puri, le dijo a mi padre, que estaba en Villandrando trabajando, que si se bajaba después de comer al bar de la Charo, en la casa de Rafaelito. Mi padre bajó y se quedó en los bancos de piedra esperando tomando una caña, ya que Adolfo había subido a la colonia a por Puri, mi madre, mi tía Viki y una cuarta que mis padres no se acuerdan, pero seguro que luego alguien se acuerda y nos lo dice.
No tiene mucho misterio, apareció Adolfo, presentó a mis padres y a partir de ahí más o menos empezaron a salir, mi tío Paco siendo un moco cuando veía a mi padre por el pueblo le llamaba ¡el hombre de Mari¡
Al poco de estar saliendo, mi padre se vino a vivir a Quintana a la casa donde vive ahora la Amparo para hacer la nave de Aguado,  la que hay en frente de la casa de Prádanos, también mi padre estuvo trabajando haciendo el taller actual de Prádanos, y también estuvo viviendo mi padre en la casa donde vive Fidel y María Eugenia, pero en el piso de arriba, también en la casa pequeña de la Sabi, en frente de la farmacia actual, luego de allí marchó a Herrera a trabajar y a vivir otra temporada. En el 73 se marchó para Suiza a trabajar (por cierto la casetilla de arriba del silo la hizo mi padre).

Dejando un poco el tema de mi familia a un lado, una de las cosas que más me ha llamado la atención de este pueblo es donde se han realizado las fiestas, la de San Esteban no tanto, ya que casi siempre se ha celebrado de la misma manera, casi no ha cambiado nada, pero es más en Santa Lucia donde se ha celebrado en diversos sitios.

En la nave de Mariano de la Parte donde se hizo unos cuantos años teatro con la compañía de aquí mismo llamada Atroteatro, Oscar, Nacho, Belén, Cristina, entre otros muchos y unas cuantas veces  también se ha celebrado la fiesta en la bodega también de Mariano la que hay justo al lado de la nave que por aquellos años se bailaba “el Conejo de la Loren”, más o menos el año 71. En la plaza donde vive Luci y donde vive Teodoro, donde vivía el Mudo, allí se cerraban las calles, para cobrar entrada del baile, no sé si alguna vez traerían a tocar a los Revientamozas. En el taller de Pedro Prádanos, cuando no estaba terminado aún. También otro año, en otro taller, en el de Marti que se fue la luz por cierto y claro hubo que llamar al señor Faustino para que lo arreglase. En el gallinero de Cándido que se preparó una buena ya que casi todo el mundo salió rascándose la cabeza por los piojos. Tuvieron que echar zotal. Un día me dijo Claudio que en la nave redonda, en el parking del San Cristóbal también se celebró la fiesta allí.

Donde la casa actual de la Diocle, que arriba vive Feli, antes estaba la panadería del señor Macario Espina y justo en frente la otra panadería, la de Paco Pus (que eran panaderos), el señor Luis y la señora Margarita con el caballo grande que tenían, pues allí donde Macario se hizo un año el baile. Y que yo me acuerde en los últimos años, en el salón de actos del ayuntamiento y en el centro parroquial.

Os voy a contar unas cosas curiosas de Quintana que me han contado, un poco de historia de nuestro pueblo:
Donde se acaba de inaugurar la casa rural Villa Espina, unos años estuvo vacía, pero antes fue farmacia, donde Piluca y antes la tienda de Emérico, que se vendía de todo, pero más especializado en construcción,  la tienda de Julianín como siempre, pero antes de su padres Manuel y Felisilla.
Donde vive la alcaldesa y Marti eran huertas, la de Marín, mis abuelos cosechaban flores para el día de los santos, el ramo pequeño 5 duros y daban buenas flores.
En la peluquería de Begoña también recién inaugurada antes estaba la herrería de Marti, Sabino y Juanito, creo que tenían una lambreta y un Dyane 6, luego cuando se mudaron al taller actual ya tuvieron los dos Renault 12 familiares blancos.
Por primera vez el teléfono estuvo donde la señora Ceci o en la casa de Asunción Pobes (Doña Asun), por cierto Asunción Pobes (así se llama el colegio de Quintana), primero en un sitio y luego en otro, el orden no me acuerdo y después en la casa de la señora Elvira, la abuela de Yagoba, lo llevaba la señora Eli y sus hermanas, allí iba mi padre para llamar a la colonia a mi madre, en el 71, 72 y después donde Correos, que lo llevaba la señora Dorita.
En la calle del mercado no se podía pasar los días de mercado, como su nombre indica, se llenaba la plaza del ayuntamiento, el aparcamiento de la vasca, por detrás de donde vive mi abuela, todo lleno, de ovejas, burros, mulas, machos, carros, remolques, los bares llenos a tope, había tiendas de fruta, verdura, de todo, una verdadera fiesta.

El ayuntamiento no siempre ha estado donde ahora,  antes estuvo en la plaza de la iglesia, pero en el centro de la plaza, en la plaza redonda que antes fue cuartel de la Guardia Civil y luego el ayuntamiento paso a donde la casa de Luci que allí firmaron los papeles de boda mis padres, de padrinos a Marti y el Señor Casimiro, que tuvo que ir mi abuelo un 5 de enero en bici a Torquemada a por un libro de familia que no había en Quintana para que luego mis padres pudieran ir de luna de miel juntos. Vosotros me entendéis.
Cuando tenían el taller al lado del molino, Vítor y Prádanos que también estaba trabajando Lucio que luego cada uno montó su taller.
De ir las mujeres con la lata al molino, una cosa curiosa.

La pescadería de la Filo al principio ahí en frente en la caja de ahorros y luego en el ayuntamiento, donde fueron pregoneros mi tío Pedro y Lorenzo, que pregonaban chicharros, sardinas tatatá en casa de la Filo, la señora Patro, perdón Señorita Patro les echaba la bronca, les decía: será la señora Filo no Filo a secas. Y mis tíos más decían donde la Filo, adrede. ¿Os acordáis?, Aninassss, a 5 pesetas el pregón.

Y de bares: el 29 de julio del 81 que se inauguró el Lafri, hizo 32 años el otro día. El Bar del Pico o de Benito, la Caraba que estaba donde vive la señora María, donde Serafín, el Gato, era una cantina, el Porrón. Había un bar en frente de la estación, de Chapilla, la cantina de Charo como he dicho antes, el bar Avenida (El Casino), la señora Isabel y el señor Paco, los padres de Maribel, la mujer de Antonio y hace unos 20 años el Figón de Castilla de Pepe, que luego se convirtió en el Pasarela de Oscar y Toño.
Cosas que yo me acuerde de este pueblo: pues cuando se quemo el “puti”, cuando se hizo la pista de fútbol, por ejemplo aquí a la vuelta estaba la carnicería de Eugenio, también me acuerdo cuando un día hubo un accidente en la carretera general y todo el tráfico lo pasaron por esta carretera, menudo Cristo para llegar a casa de mis abuelos desde el colegio, cualquiera se atrevía a pasar, estaba todo colapsado, como Madrid en hora punta.
De ir a por leche donde la Tere y Aurelio, de la casa de la Geni al otro lado del puente, nada más pasar el puente a la derecha, de venir los soldados de la colonia a coger agua al depósito aunque existan unas tuberías que llevaron agua desde el depósito pasando por el puente de piedra hasta la colonia.

Ah, y seguro que muchos no lo saben, pero en Quintana del Puente hay plaza de toros. Justo aquí detrás de la caja había una casa que vivía un tal Dani que su padre era el guarda agujas, ahí a la vuelta donde está la carnicería, pues antes también estaba la carnicería antigua con su sofá a la derecha nada más entrar y justo después la zapatería de Abel, un poco más adelante lo que es ahora la casa de Fidel, estaba el estanco, donde estaba la señora Clemen que tenías que coger una moneda y raspar la ventana para que te atendiese. Aquí detrás en la plaza del ayuntamiento, la primera casa donde viví, justo en frente de donde mi abuela, en la casita que hay que pertenece a la casa de Faustino, la Valen y de la Primi, que también me acuerdo, de Plácido y su mono Amedio, del camión de César, de cuando se construyó el Ayuntamiento actual…

Ah, la casa de Luis el bichero, donde vivió Manoli con sus hijos, Mauro, Rocío, Marcos, Vanesa y Claudines. Por cierto: del primer amigo que tengo constancia y me acuerdo fue de Claudies, estábamos casi todo el día juntos. Me acuerdo donde ahora es el garaje de mi padre, que planeábamos su hermana Vanesa, Claudines y yo saltarnos al local.
Gracias a que mi madre me obligo a dormir la siesta, pues me libré, ya que al rato estaba el local en llamas y claro sonaron las campanas de la iglesia, se formó una cadena humana para traer cubos con agua desde el portón de Aurelio y Tere. Se montó una buena. Con poco más de 4 años no me hubiese gustado haber cargado ya con un incendio a las espaldas.

Cuando empecé a ir al colegio con la maestra de Torquemada, María Jesús, pues me senté con Rodrigo, el hijo de Tomás y de Maripaz, que ya mis padres se conocían y tenían amistad, nos sentamos en  una mesa redonda los dos y a partir de ahí estuvimos muchísimos años juntos.
En verano  me acuerdo que teníamos que convencer a Tomás para que nos llevase a bañarnos al río ya que era peligroso y no había piscina (bendita piscina y yo que la critiqué, cuando Juan Luis empezó a hacerla, esto no funcionará decíamos, seguro que queda para que Serafín riegue la huerta, porque no vendrá nadie, que bien que me equivoqué), cuando a Tomás no le apetecía llevarnos al río a Rodrigo y a mí, optábamos por la segunda opción… LORENZO,  él se sentaba donde más corriente había, nosotros intentábamos hacer lo mismo, pero era imposible nos llevaba la corriente.

No hacía falta ser amigo por el Facebook, era bien fácil, lo explico para los más pequeños, vivíamos sin móvil y sin internet y podíamos quedar todos juntos, simplemente había que ir y llamar a la puerta de la casa del amigo en cuestión, íbamos en bici y andando, nada de coches y para tener amigos, no había que mandar una invitación en el Tuenti. Me acuerdo que la abuela de Rodrigo, la señora Isabel nos dijo a Rodrigo y a mí, luego vais a casa de la señora Ceci y de Silvino el Carpintero que hay un niño de vuestra edad que se llama Martín, le llamáis a la puerta y jugáis con él, y así fue, fuimos a la puerta de la señora Ceci y dijimos una de las frases que más se repitió en los siguientes veranos, Martín ¿Sales?, hasta hoy.

A los de Vitoria, Edu y Rubén los conocimos de otra manera que yo me acuerde fue una de esas noches que íbamos al Pico a jugar al parchís o a estar por allí dando paseos o jugando al escondite y creo que así nos conocimos.
Sólo nos faltaba uno para formar la panda del verano, una persona con la que todos nos peleamos, desde los 13 años no ha cambiado nada, está igual, Carlos, el de los muebles Docar, tenía moto y ya era todo un avance, con Carlos dejamos de dedicarnos principalmente a la fabricación de tirachinas, arcos, ballestas, casetas, carreras de barcas fabricadas con juncos debajo del puente, intentar pasar a la isla sin mojarnos por las piedras, dejar de buscar balas de la guerra civil en esas piedras y pasamos a dedicarnos a actividades un poco más sofisticadas como pescar, regar los chopos, ir a cangrejos, hacer hogueras, quemar frigoríficos en el basurero y hacer por primera vez la peña Adoquín en el local del abuelo de Martín que ahora es de la familia de Simón (Guitarra), también con el dinero que sacamos de la primera vez que hicimos peña (3000 pesetas para cada uno), sustituimos el viejo neumático de tractor que nos regalo Vitines por una barca de lona que nos compramos Martín, Rodrigo y yo.

Estos eran los amigos de verano ya que para el invierno tenía que arrimarme a los panaderos, Kike y Gallofa para que me aceptasen como amigo de nuevo, todos ellos conocidos por el colegio. Principalmente éramos estos 5, aunque otras veces, se arrimaban, Gamazo, Mónica, Cristina y Patricia.
Para el invierno también había bastantes actividades, hay gente que me pregunta que cómo es que me gusta tanto el pueblo si no hay nada que hacer. Pues te cuento, en invierno aparecían en acción las canicas, también tenían mucho protagonismo los cochecitos, las chapas, campeonatos de fútbol de chapas, jugar a bandera en las escuelas, ir a buscar ladrillos a la era del Gnomo y hacer toda una infraestructura de carreteras de nuevo en las escuelas, jugar al fútbol, destrozar los estadios de fútbol que fabricaba el Buitre y la actividad estrella, a los playmóvil en frente de la casa de Juanito y Conchi, que había un montón de arena, que desde aquí pido disculpas por las veces que la esparcimos. Era genial ver a Gallofa conducir el camión de bomberos volador pilotado por un mono, todo ello de los playmóvil claro.

Aparte de jugar por las tardes también íbamos al colegio por las mañanas. No os creías, la cosa cambiaba, entraban en juego los hermanos Guzón, Iván al que yo le copiaba los deberes de inglés en la poyata de la casa de Rafaelito que eso fue hace unos años la Caja Rural donde trabajaba el Cura Don Lucio. ¡Ay don Lucio, cuántas veces fueron mi abuelo y él solo a misa a diario!, y le decía don Lucio a mi abuelo: “Bueno, como nosotros ya nos la sabemos que le parece Pedro si nos vamos a tomar un vino a donde Benito”.
Cuando terminaba de copiar los deberes a Iván, con Mochuelo montamos un comando para intentar todos los días pincharle las ruedas al autobús y con Gallofa tirábamos piedras para… allá.

En el tema de las peñas, al final han sido 9 años haciéndola, los primeros los más intensos ya que empezabas a finales de junio a prepararla y justo llegabas para fiestas con ella terminada. Sin duda el mejor año el que hubo tres en el pueblo: San Esteban, que era una clásica de la quinta de mi hermano, Adoquines, la nuestra y la peña Tuero, donde entraban los hermanos Terceño, Paco, Jipi, el panadero y más gente de esa quinta.
Volviendo al tema de las fiestas anteriores, me acuerdo de esos torneos de futbol que se jugaban por la noche hasta las 4 de la mañana, por cierto ayer ganamos nosotros, de los coches de choque en frente de la panadería, cuando no había la plaza y era una era, donde dejaban los aperos de labranza, que si llovía mucho se inundaba, luego hubo otra temporada que se hicieron al lado del consultorio médico que no siempre ha estado allí. También me acuerdo cuando don Nápoles pasaba consulta en la casa de Mariano de la Parte. En fiestas también venían los del tren de la bruja y un año una pequeña noria.
Una de las partes importantes de Quintana del Puente son las bodegas. La primera vez que recuerdo de subir a las bodegas, no sé a qué edad, pero era a la del señor Valeriano que también subía Fernando y Nino, hubo una temporada que bajaba un raposo y le daban algo de comida. Era todo un acontecimiento por las noches y en una de esas veces alguien me llevó a verlo. Éste fue mi primer contacto con la bodega.

A partir de ahí ya empezamos a subir muchos fines de semana sobre todo a la de Valeriano con un camping gas y toda la comida y la bebida en mochilas y bolsas que las llevábamos andando, hasta que alcanzamos la edad de poder conducir motos y ya bajaban principalmente, Baudi y Blinca de Tabanera y Coyote, Antonio, Monín, Chuchin y Vicente de Villahan, justo coincidió con la herencia o el okupa miento de la casa Okupa nunca mejor dicho, con su mesa de ping pong, futbolín que aún tengo cicatrices en la mano por tenerle arreglado con puntas los agarraderos, podíamos escuchar música, guardar las motos, ir a mangar cerezas y comerlas allí sin ningún problema, y lo mejor de todo poder celebrar allí la hoguera de San Juan.

Poco a poco pasaron los años, íbamos al insti, que el señor Nicolás (granujilla) nos abría el Lafri para que no pasáramos frío. En la pandilla se juntaron los pequeños, Beatriz, Teresa, Javi, Dani, Carlitos y Rubencillo, cada uno de los amigos con sus estudios, sus trabajos, sus coches, sus novietas, idas y venidas, pero la panda siempre ha estado casi todos unidos, los de verano y los de invierno, hasta por ejemplo el otro año donde celebramos una gran despedida de solteros conjunta EL MUSCUCASIN, con la ayuda de todo un pueblo, agradecer a Conchi y al equipo de gobierno por cedernos las escuelas, a Don Jesús y a las mujeres por cambiar de fecha la cena de Manos Unidas, a todos los amigos que nos ayudaron a preparar todo, a nuestras familias y a toda la gente que asistió a la fiesta, ya que como sabéis el 1 de septiembre del 2012 tuve la suerte de poder casarme en mi pueblo con mi mujer Beatriz y pasar uno de los mejores días de mi vida en Quintana, ahora solo pido que atinemos y nos pueda venir algún niño ya que si nos liamos mucho con los que han nacido me le van a pegar sea niño o niña.

Para los que me conocen como el nieto del Leones o el hijo de María Isabel, el del gallego que estaba en Suiza, o como el sobrino de Lorenzo, o el hermano del Teto, o Musculitos, o el Muscu, o Davicillo y para los que me acaban de conocer ahora mismo, gritar conmigo:
¡Vivan los pueblos de alrededor! ¡Viva San Esteban! ¡Viva Quintana!

GRACIAS.

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