18 de enero de 2015

Pregón 2005 - Pacopús y Trico

Diálogo de D. Puxote y Tricopanza en el Pregón de las Fiestas San Esteban 2005 de Quintana del Puente

Pacopús y Trico
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Paréceme, Tricopanza, que este fermoso atardecer nos va a deparar la más singular y recordada aventura de todas cuantas hayan acaecido por aqueste contorno del Cerrato. Quien duda que en los venideros tiempos, cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos, el sabio que los escribiere ansi lo refiera. Mira en buena hora allá a lo lejos, como tras las almenas de aquel ingente castillo se encuentran hurtadas y cautivas las más fermosas criaturas que jamás hayas visto.

Sosiéguese mi señor Don Puxote, que aquello de allá a lo lejos ni es castillo o fortaleza ni las fermosas fermosuras están presas ni ofendidas. Sepa, señor caballero andante, que agora estamos en mi pueblo y lo que celebra esta multitud que se arremolina venida de tantas autonomías, es el comienzo de la Función de San Esteban.

Bien parece amigo Tricopanza, que no estás cursado en las lides de la caballería andante y que algún encantamiento no te deja ver la realidad de este gran momento.


Mire vuestra merced, que aquel del estrado es el alcaide de Quintana y que ese ramo de mozas tan rechulas y tan guapas son las damas de las fiestas: Elena, Isabel, Carmen y Sara y que ese caballo que monta, no es tal, sino el otro burro del pastor, compañero del que a mi me sostiene.

Calla, el miedo que tienes te hace que ni veas ni oyas a derechas y, si es que tanto temes, quítate de ahí a un lado, porque voy a entrar a deshacer este entuerto en fiera y desigual batalla con aquel malandrín.

Deténgase vuesa merced, no nos ocurra como ayer con los molinos del páramo de Astudillo.

¡Ténganse todos! que llega el valeroso y sin par caballero andante.

¡Mi señor, mi señor!
¡Ah! del castillo, quien quieras que seas cobarde y vil criatura, gente endiablada y descomunal, abrid las puertas y deponed vuestra actitud dando libertad a esas sufridas doncellas, si no queréis dejar la vida en pago de vuestro atrevimiento!.


Alto, pues, tengamos la fiesta en paz. (Y que más señor alcaide, parece que no os habéis aprendido el guión. Ahora tendríais que decir). Bienvenido seáis a mi castillo y sea ansi como vos queréis. Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le dé ventura en tan venturosas aventuras.

Has hablado más que suficiente y apuntado muy bien. Con todo esto, te has de sentar, porque a quien se humilla, Dios le ensalza. E id mandando preparar la fiesta para regocijarnos y algarazarnos por el incruento fin desta aventura.

Y, vuelta la burra al trigo.


Libres sois del antojo de este mal aventurado, mis queridas y fermosas Dulcineas .Y gracias doy al cielo por estas mercedes, donde yo pueda cumplir mi profesión y el valor de mi brazo descubrir el deseo que tengo de serviros altas y agraciadas princesas, pero sabed esperad, que aquesta aventura se la vamos a dedicar a cuantos aquí presentes han llegado a este pueblo y a los pueblos que conforman este pueblo, de los cuales esperamos tener felice memoria y recordación...
Don Puxote y Tricopanza

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