18 de enero de 2015

Pregón 2004 - Fernando M. Herrero


Quintana del Puente. Pregón Fiestas de 2004

Fernando Miguel Herrero
Buenas tardes a todos.

Queridos "Corbateros", por qué os llamo así os lo explicaré más tarde, inicialmente os diré que este año estáis de enhorabuena, porque al que os habla se le da muy mal hacerlo en público, siendo posible que notéis mis nervios y emociones durante esta corta alocución.
Por lo tanto no voy a cometer la osadía, ni el atrevimiento de contaros las grandezas, lindezas y mucho menos la historia, que sin lugar a dudas mejor que vosotros no conoce nadie, de este pueblo que os ha visto nacer, crecer y formar las familias que ahora son y serán el desarrollo y futuro, de Quintana del Puente.

Después de esta pequeña perorata, a modo de introducción, os preguntareis: ¿Quién soy yo?, ¿Qué hago aquí?, ¿Qué vinculación tengo con vuestro pueblo?, ¿Por qué os llamo "Corbateros"?
Pues bien en primer lugar os comunicaré que en el momento que vuestro Alcalde, me llamó a Zamora, donde resido y me propuso, recién cumplido mi medio siglo de vida, realizar la apertura de las Ferias y Fiestas en conmemoración de vuestro venerado patrón S. Esteban, a pesar de mi torpe y apocada oratoria, no lo dudé ni un instante. ¿Por qué?

Porque pocos paisajes de mi niñez se han instalado tan nítidamente en mi memoria como la llegada de un niño de 9 años, nacido en Palencia, al colegio situado en los montes que rodean vuestro pueblo y al que jocosa y alegremente conocíamos por: "Perfume Infantil General Viruela. Quintana del Rollo. Paciencia".

Ese niño era yo, Fernando, y ese colegio (el vuestro) fue el lanzamiento y el trampolín de mi vida, pues en él inicié mis estudios de Ingreso al antiguo Bachillerato y por lo tanto le debo a Quintana, de una forma u otra, para bien o para mal, todo lo que he sido posteriormente en la vida.
Recuerdo, a las monjas de la "Merced", que enseñar y educar; enseñaban y educaban (bastante bien por cierto), pero pegar, os puedo asegurar que se ponían moradas. ¡Claro que a lo mejor es que yo era muy malo y travieso! ¡También puede ser verdad! De los nombres de las monjas apenas me acuerdo, pero, sí de algunos apodos, por ejemplo: "1a napias" (la directora), "la gorda", "la enana", etc.

Recuerdo las marchas o paseos en verano con el carro de las viandas tirado por mulas, que por aquello de que era muy travieso y me extraviaba, alguna vez me llevaban en él; de algo bueno tenía que valer ¿no? Recuerdo las proyecciones dominicales de películas, que compartíamos con habitantes del pueblo. Recuerdo a los Sargentos, que eran como cuidadores o monitores y que por no ser menos que las monjas también se ponían morados a dar. (Quintero, Sevilla). Recuerdo tantas y tantas cosas que acabarían las fiestas y aun estaríamos aquí.

Con el paso del tiempo, unos 20 años aproximadamente (creo que en 1.984), vuelvo al colegio de forma temporal durante unos 4 meses, pero, en esta ocasión de Capitán Administrador (que pena no pillar ahora a aquellos Sargentos de cuando, era un niño); y es cuando me entero, de lo de "Corbateros", pues personal civil que estaba trabajando, y era de otros pueblos murmuraba: ese está enchufado porque es corbatero, a esa no la mandan nada porque es corbatera. Y como yo no me enteraba de que iba el asunto lo pregunté y me dijeron que eran los de Quintana. También pregunté de donde venía el apelativo y no me lo supieron explicar, así que espero que hoy alguien me lo aclare. 

Recuerdo con especial cariño a Napoleón, a Valeriano, que me parece era el panadero, a Benito, creo que era juez de paz, el dueño del bar de la plaza donde había un apartado en el que de vez en cuando echábamos una partidita. Y por supuesto, cómo no, a todo el personal que formaba parte de la Colonia.

Bueno ya está bien de hablar de mis recuerdos y vicisitudes, pues esto en vez de un pregón parece una autobiografía y vamos al meollo de lo que aquí nos ha traído; que no es otro que las fiestas de S. ESTEBAN, para todos el "apedreado" y distinguido como protomártir, que significa, como sabéis el primer mártir reconocido del cristianismo, muriendo lapidado justo 9 meses después que Jesucristo. Siendo uno de los 7 primeros diáconos (2º en grado de dignidad) elegido directamente por los discípulos de Jesús. Lo que me sorprende es que su fiesta sea el 26 de diciembre y lo celebremos ahora (pero por ahí andará el Sr. Cura que de esto seguro que sabe mucho más que yo), y nos lo podrá explicar a todos.

Pues bien, deseo de todo corazón, que un año más estas fiestas sean el eje por el que transcurra la cotidiana vida de este pueblo que quiere resurgir de sus piedras y tradiciones sin perder la esperanza. Deseando que esta celebración marque, para todos los vecinos de Quintana, un antes y un después en el ciclo anual.

Recordaros con especial énfasis que es el tiempo de olvidar rencillas y desavenencias, sobre todo políticas, que como se dice por ahí haberlas, "hailas".
Recibir a los que han emigrado y en estas fechas vuelven; así como a los foráneos con los brazos abiertos. Tener la palabra "perdón" en la punta de la lengua, que nunca está de más. Vivir con alegría, paz, cordialidad, cariño y amor cada rincón de Quintana.

Evitar las criticas destructivas, reconociendo y agradeciendo, el esfuerzo de todos aquellos que han trabajado para que disfrutemos los demás, aunque a veces salga bien y otras no tanto; pues ya se sabe que contentar a todos es muy difícil por no decir imposible y lo que para unos está bien para otros no. Qué se va a hacer, para otra vez será ¿no?
En definitiva aprovechar estos pocos días de ocio, jolgorio y confraternización para divertirse, siempre dentro de un orden y un marco de respeto al prójimo.
Bueno, mujeres y hombres de Quintana, ya no os aburro más, por eso de que lo bueno si breve dos veces bueno y creo tendréis ganas, de que empiece la juerga; pero antes gritad conmigo:

¡Viva S. Esteban!, ¡Viva Quintana del Puente!
¡FELICES FIESTAS A TODOS!

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